“Aún hay zonas donde el mundo no conoce a su especie más peligrosa…” Sí, no se podría decir mejor; no se podría definir de forma más cruda el estado actual de la Naturaleza.
Hace pocos días llegó al conocimiento del público, la existencia de uno de los últimos paraísos, de uno de los últimos lugares vírgenes que el hombre no había pisado. Se sitúa, como casi siempre, en la antigua y desconocida isla de Papúa (en las montañas de Foja), en aquel cinturón de islas que van desde Asia a Australia. Sí, en ese agreste pedazo de tierra, lleno de montañas y valles que jamás ha visto un ser humano, se han encontrado decenas de especies, animales y vegetales: varios tipos de palmeras desconocidas, 4 mariposas distintas, un erizo con morro de ornitorrinco, una especie de canguro, un pájaro comedor de miel, con preciosa cabeza, una infinidad de nuevas ranas extrañas y cantidad de bichos raros. Un hecho ha sorprendido a los descubridores: los animales no huyen de los hombres… Sí, es obvio y queda demostrado completamente: estos animales no han visto ni se han cruzado con un ser humano en su vida…

Es triste decirlo, pero, ¿cuánto tardarán en extinguirse todas estas especies? Sí, es triste, pero es la pregunta que primero viene a la mente al verlos, al pensar en ellos, al sentir ternura al mirar sus ojos y darse cuenta de que ya han conocido a la especie más peligrosa: el hombre…
¡Error!, grave error han cometido estos científicos, que se supone que son inteligentes, que son coherentes y aman la naturaleza: no han tenido otra cosa mejor que hacer que gritar a los cuatro vientos dónde habían encontrado todo esto, y sacar fotos y grabar vídeos a los bichitos. Ay, qué pena, pero ahora todos los desaprensivos del mundo, todos los necios, los furtivos, los individuos que no merecen la pena, los conocen, y saben dónde viven; el futuro está casi escrito…
Dicen que hay muchos mundos paradisíacos por descubrir; que muchas especies siguen ocultas a nuestro conocimiento, y que aún nos faltan por descubrir la mayoría de seres vivos que hay en la Tierra. Así sea, porque si llegamos a conocerlos todos algún día, nos quedaremos solos, si antes no aprendemos…, y no parece que lo hagamos.

Espero que nadie vuelva a pisar los lugares vírgenes, los paraísos, esos sitios que permanecen tranquilos, lejos de nuestro conocimiento.
Ojalá puedan nuestros nietos ver documentales de estos animales, sabiendo que aún existen, sí, en Papúa, donde sólo entran naturalistas que no dañan a ningún animal, y que pueden cogerlos en brazos sin que ellos teman nada, porque jamás en ese paraíso, un animal fue dañado por un hombre; y sea así por siempre jamás.
Tresky — 24-04-2006 12:27:25
Javi — 25-04-2006 10:33:37
infopoeta — 25-04-2006 12:22:10
blindcube — 03-05-2006 16:18:15
rajenami — 12-05-2006 18:04:17
Javi — 12-05-2006 20:55:12